Toda persona que esté en riesgo de padecer hipoglucemias debería disponer de algún kit de emergencia de glucagón (*). También sería preferible tenerlo a mano en todo momento.

Además, es conveniente que todas las personas que estén a cargo sepan dónde encontrar el kit de glucagón; también que estén entrenadas en prepararlo e inyectarlo.

Estos  kits deberían usarse cuando la persona convulsiona, está inconsciente o tiene dificultades para coordinar o tragar, como consecuencia de una bajada de azúcar.

También debería utilizarse cuando la situación no mejore tras haber consumido alimentos o líquidos para tratar los primeros síntomas de hipoglucemia.

(*) Los kits de emergencia de glucagón no deberían utilizarse con frecuencia para tratar las hipoglucemias. Si los niveles bajos de azúcar se repiten con frecuencia, podría indicar una necesidad de revisar el tratamiento. Además, si se usa con demasiada frecuencia, es posible que el hígado no tenga suficientes reservas de glucosa para que el glucagón actúe de manera eficaz.

Si no dispones de glucagón o en el momento
de usarlo descubres que está caducado o estropeado,
llama inmediatamente a los servicios
sanitarios de emergencia.

¿Cómo se administra?

  1. Verifica la fecha de caducidad del kit de emergencia ¡No lo uses si ha caducado!
  2. Lávate bien las manos y abre el estuche.
  3. Revisa el bote que contiene el polvo o la tableta para comprobar que no tiene puntos oscuros. ¡No lo utilices si ves alguno!
  4. Retira el cierre hermético del bote.
  5. Quita la tapa de la aguja de jeringa e inyecta todo el líquido que contiene dentro del bote de glucagón.
  6. Saca la jeringa del bote y ponla a un lado, (sin olvidar que debe mantenerse estéril).
  7. Agita suavemente el vial que contiene la mezcla hasta que se disuelva.
  8. Inserta la aguja de la jeringa en el vial, después coloca el frasco boca abajo y extrae la cantidad adecuada de glucagón. (Si te pasas un poco no pasa nada, el glucagón no es tóxico).
  9. Selecciona el área de inyección y limpia la superficie de la piel. Es recomendable escoger una zona carnosa y amplia, como las nalgas o los muslos; aunque también podría servir el brazo o el estómago.
  10. Inserta en la piel la aguja de la jeringa, en un ángulo de 90º. A continuación inyecta el líquido e intenta mantener a la persona lo más sujeta posible mientras lo haces. Lo ideal es inyectarlo tan rápido como podamos, en especial si la persona está convulsionando o se mueve mucho.
  11. Cuando hayas vaciado todo el líquido, retira y desecha (de manera segura) la jeringa usada.

El glucagón puede provocar náuseas y vómitos.

Coloca a la persona de lado antes de administrarlo para evitar
que se ahogue si se producen.

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Llama inmediatamente a los servicios sanitarios de emergencia o lleva al niño al hospital más cercano para que sea examinado por personal sanitario cualificado. No esperes a ver si el niño responde a la inyección, esto puede tardar hasta 20 minutos.

El niño debe estar permanentemente vigilado mientras llega la ayuda.

Mantén la calma. A pesar de que el glucagón es un medicamento de acción rápida, suele tardar un mínimo de 10-15 minutos en empezar a hacer efecto.

Si pasados 20 minutos no han llegado los servicios de emergencia y el niño no ha mejorado, debería recibir una segunda dosis.

Importante

Es recomendable que alguien que haya estado durante la convulsión se quede mientras lo atienden. Para los médicos, puede ser útil saber cuándo y cómo empezó la convulsión, además de cómo se movía durante la misma.

El tratamiento en el hospital no siempre es necesario ya que el comportamiento en una hipoglucemia es distinto en cada niño.

Incluso si el glucagón funciona y el niño es examinado por un médico, sería recomendable que os pusierais en contacto con vuestro centro de salud de referencia. Los episodios de hipoglucemias recurrentes, especialmente si son graves, podrían indicar una necesidad de ajustar la medicación, revisar las pautas de alimentación, etc.

Cuando el niño se recupere y pueda tragar, debería consumir hidratos de carbono de absorción lenta. Por ejemplo: galletas, palitos de pan, etc.

Ten en cuenta que no debería comer alimentos sólidos si sigue con náuseas.
Si es el caso es mejor esperar hasta que se le pasen.
Después, una buena opción, puede ser darle algo líquido como un zumo.
Y si no vomita, entonces puede consumir los hidratos de carbono lentos.

¿ALGO MÁS?

(*) Sería conveniente que controlases con frecuencia los niveles de glucosa a lo largo de ese día, ya que el glucagón suele provocar un efecto rebote después de su uso.

(*) Recuerda reponer el kit de emergencia que haya utilizado. Siempre, siempre, hay que estar preparados.

(*) En teoría, si ha sobrado líquido en el bote que has mezclado porque has utilizado la mitad, el restante puedes almacenarlo en la nevera hasta 24 horas. ¡No más! Lo que no uses en esas horas, debes desecharlo de manera adecuada. Pese a ello, debido a la pérdida de la esterilidad de la aguja y a la naturaleza inestable del glucagón, recomendamos seguir las indicaciones de los fabricantes: Desechar el líquido sobrante tras la administración. En caso de necesidad, es mejor utilizar un nuevo kit.

(*) En algunos países, el glucagón se presenta en diferentes formas que se pueden usar para controlar la glucemia mediante una bomba; pero el glucagón de los kits de emergencia no se puede usar de esta manera.

La cantidad de glucagón depende de la edad y el peso.
Si tienes cualquier duda sobre su administración
en emergencias deberías consultar
con personal sanitario cualificado.

Tenemos un montón de deseos por y para las enfermedades minoritarias que causan hipoglucemia. ¿Nos ayudas a que crezca?

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